Dije que no me demoraría en escribir otra vez, pero mentí;
han pasado varios meses desde que no escribo, y ahora a punto de terminar el
año y como habitualmente lo hago, resumiré mis 365 días de este 2012; así no más, como me salga, sin buscar tanta
palabra bonita ni que calce bien.
Sin lugar a dudas este ha sido el año más triste de mi vida,
pero en el que más he aprendido también. Aprendí por ejemplo que nada es para
siempre, y que las cosas cambian… que todo cambia.
Los sentimientos, los
rencores, el amor, la vida, la muerte, vinieron así de rompe y raja, llegaron a
mi vida sin avisar siquiera, a veces a destruir y hacerme desfallecer y otras
tantas a recordarme lo afortunada que soy por estar acá… viviendo.
El primer semestre de este año comenzó de manera fabulosa,
lindas vacaciones en familia, recorriendo y conociendo, disfrutando y
aborreciendo, (el que se aprecie de conocerme sabe que odio el olor a mar)
comenzando nuevamente con el desafío de
estudiar y por fin poder ser la “Publicista Estrella” con la que he soñado
varias veces, pero como la vida no es
siempre color de rosa, llego el momento de conocer más profundo “la muerte” ,
mi amado viejo se enferma y al poco tiempo nos deja, con el terrible dolor de
la ausencia, del desamparo y las ganas de haberle dicho muchas más veces cuanto
lo amábamos y cuan importante era y es en nuestras vidas.
Entre el dolor de la enfermedad de mi “Tatita”, me toco vivir otro momento difícil he igual de doloroso que el anterior, porque
lo que yo pensaba que era para toda la vida, no fue así, y me toco toparme de
frente con el fracaso, con la tristeza y muchas veces con la desesperación, esa
desesperación que a veces te hace convertirte en un ser despreciable y sin alma, pero al poco
andar descubrí que la vida se vive mejor sin rencores y que de vez en cuando
hay que bajar la guardia y llevar la fiesta en paz.
Fueron sin lugar a dudas momentos difíciles, mi vida cambio
radicalmente, se modificaron mis tiempos y mis estados de ánimo, mi vida volvió
a tambalear, pero aprendí la lección (eso creo al menos) Aprendí a punta de
porrazos que no debo confiarme de la paz, que la vida te da sorpresas a veces
muy buenas y otras que te desarman por completo, pero como siempre lo digo a
pesar de todo “Amo la Vida”.
En los estudios todo bien, por suerte soy menos bruta de lo
que parezco y a pesar de mi escasa materia gris y de tener cada vez menos tiempo, he salido adelante, no con
honores, pero al menos dando la lucha.
Cumplí otro de mis proyectos, este sí, es más bien pretencioso, pero que al final de cuentas me mantiene activa y contenta, me
alegra los días y me mantiene con la mente más o menos sana, mi Zumba… Sí, me hice instructora de zumba, más por
gusto que por negocio, más por mantener activa mi cabeza que mi cuenta
corriente, bueno y eso es hoy por hoy lo que me mueve.
Este año conocí gente nueva, a la cual le tome mucho cariño,
eso también ha sido un beneficio de entrar a la familia Zumba, he creado lazos
muy lindos con varios de estos personajes, porque claramente son unos
personajes, no nombrare a nadie para no herir susceptibilidades, y bueno sigo
contando con mis amigos de siempre, con los que no es necesario hablar de temas
profundos, ni discutir razones, porque sé que estarán ahí para mi tanto como yo
para ellos, siempre digo ahora “nuestras ocupadas agendas” quizás no nos
permitan estar todo lo que quisiéramos juntos, pero lo importante es que nos
sabemos presentes, lo demás viene por añadidura… Casi lo olvido tengo un nuevo
trabajo y por supuesto nuevos compañeros, y pucha que es rico trabajar con
ellas, con gente que hacen tus días más
alegres.
La familia toda bien seguimos siendo los deschavetados de
siempre, seguimos celebrando y cantando como si en realidad tuviéramos talento,
seguimos disfrutando de la compañía, de las largas conversas, de las peleas, de
las guerras con miga de pan que tanto odia mi madre, a pesar de todo seguimos
siendo Familia, que mas importante que eso?…
Quise dejar para el final y no porque sea menos importante,
si no, que justamente por lo contrario, a mi Hermosa Princesa, a mi razón de
vivir, el porqué de todos y cada uno de mis sacrificios, es por ella que me
levanto temprano en las mañanas y por la que me acuesto tarde en las noches, la
que llena cada espacio de este, mi corazón… A veces siento que soy la peor de
las madres, y que mi Noelia se merece más de mi, y aunque trato de hacer lo
mejor que me sale, siento que a veces no es suficiente y caigo y me desmorono, aun
no me aprendo el manual de la mamá perfecta, pero es ella quien justamente me
vuelve a levantar y me vuelve la mujer más fuerte esa que todos conocen…
Así culmina mi año, con altos y bajos, como a todos supongo,
no me creo más especial que ninguno de ustedes, pero si regalona de Dios, esa
sigue siendo una de mis convicciones más profundas y trato de retribuir ese
amor como venga no mas, como me salga (espero no estar tan equivocada)
Adiós 2012 y Bienvenido mi 2013!!!